De pequeña, siempre me hablaban de cuentos de princesas, de príncipes azules perfectos, no hablan de corazones rotos, del día a día intentando superarse, ¿besar ranas?. No, no es necesario ir buscando ranas para que se conviertan en el principito de nuestros cuentos. Siempre le hice caso a los cuentos, hasta que me di cuenta que mi vida no seguía un guión, de que no iba a venir ninguna hada a concederme 3 deseos. Poco a poco me di cuenta de que princesa no se nace, se hace. Más bien, te hacen princesas, porque el príncipe estaba más cerca de mi de lo que me imaginaba, sí sí, tiene defectos, no es el prototipo de los cuentos, pero amo cada uno de esos defectos, que son lo que hace que sea único, que sea MI príncipe, y él día a día me ha convertido en su princesa.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
:) Escribir aquí: