No.. ¿dónde está? 6 de la mañana.. ¿aún? No puede ser.. otra vez..otra noche igual..
7:30, ¿ya? No puede ser.. tengo que sacar tiempo de donde sea..necesito verlo
Me vestí con lo primero que pillé en el armario, y me retoqué un poco para no parecer tan descuidada y bajé de casa, hacía más frío de lo normal y curiosamente llovía, la primera lluvia del año, y casi que de este peculiar invierno. Enero había llegado y con él las prisas, los dolores de cabeza..las Navidades habían pasado en un abrir y cerrar de ojos, pero sin duda habían sido las mejores de mi vida.
Fui rápidamente a sacar el coche del garaje, de un garaje que cada mañana me ganaba la batalla con su pesada y gélida persiana y me hacía despojarme de todo en cuanto llevaba para poder abrirlo.
Aceleré, crucé la ciudad de punta a punta lo más rapido que podía, a la vez que suplicaba que saliese aire caliente en el coche, estaba muerta del frío, pero todo valió la pena.
Volvi, aparcando cuidadosamente atiendiendo más a un portal que al propio coche, cuando se encendió la luz de dicho portal y acto seguido se dibujó una sonrisa en mi cara.
Se abrió la puerta y ahí salía él, con su carita de dormido, pero a la vez la cara más bonita que habia visto nunca, tan dulce y tierna que solo me daban ganas de no soltarlo nunca. Logre convencerlo para hacer la mañana más amena, juntos y así fue.
Dormimos absolutamente toda la mañana, y en esos momentos pensaba que hace apenas unas horas estaba sola deseando que estuviese a mi lado y aquí estaba, rodeandome con sus brazos resguardándome de todo, el sitio más seguro del mundo.
Sus tiernos abrazos entre suspiros en mi nuca. Era inevitable no darse la vuelta y contemplarlo, simplemente observar, la mirada más bonita, ahí estaba, limpia, sincera, que me desnudaba completamente el alma, una mirada que atraviesa cualquier barrera, acto seguido una pequeña pero no desapercibida sonrisa, una sonrisa perfecta que le daban a su tez morena un toque irresistible, y esque para mi no había mejor paraíso que su cuerpo, sus formas, gestos, aroma.. ese hombre me enloquecía cada vez que lo tenía a milímetros de mi, era sublime.. Su barba, recortada, para su gusto quizás demasiado, pero para mi estaba perfecto, tan guapo como siempre o..nosé puede que incluso más de lo normal.
Seguidamente apoyó su cabeza en mi pecho, cerró sus ojos y se quedó profundamente dormido, cada vez que el cerraba los ojos para soñar, yo soñaba despierta observando cada detalle suyo, rodeé su cabeza con mis brazos e inevitablemente me quedé dormida.
Me desperté entre besos esa mañana, besos muy apasionados, de esos que sólo se dan en ocasiones especiales, y sus brazos me agarraban contra su cintura y yo no hacía más que derretirme...
Este día estaba siendo perfecto, pero faltaba algo que cuando llegó supe lo que era, escuchar el sonido más bonito y puro, su risa, oh..su risa, ligada a su perfecta sonrisa se había convertido en mi dosis diaria de dopamina y endorfina.
Ese día lo pasé entre sus brazos, entre sus piernas y su sonrisa..
Ese día tenía que llover..y llovió;7
NPS.
